Durante el procesamiento de poliimida, el uso necesario de disolventes para la limpieza de los equipos clasifica el área como zona ATEX 2 (gas). Los requisitos asociados afectan, entre otros, el transporte del polvo.
El desafío
El polvo de poliimida debe transferirse por lotes desde una centrífuga a tolvas de transporte de dos metros de altura, que lo dirigirán a los siguientes pasos del proceso. En la planta de producción y durante los procedimientos hay que considerar numerosas especificaciones para garantizar eficiencia y seguridad en todo momento. Debido a que la centrífuga realiza una autolimpieza periódica con disolventes, el polvo de poliimida contiene residuos de disolventes, lo que implica riesgo de desgasificación. Incluso un disolvente líquido podría llegar a la tolva en caso de fallo del sistema de limpieza. Por ello, todo el proceso se encuentra en zona ATEX 2 (gas), con sus estrictos requisitos. Todos los materiales y equipos empleados deben seleccionarse y diseñarse adecuadamente, asegurando además la evacuación de los restos de disolvente.
La solución
Las tolvas de transporte están fabricadas en acero inoxidable resistente a la corrosión y equipadas con cubetas cerradas, dentro de las cuales, mediante inertización, se elimina el riesgo de explosión. La inertización consiste en la introducción de un gas inerte (nitrógeno) que previene la formación de mezclas explosivas. El nitrógeno introducido impide posibles explosiones. Se mantiene una presión controlada de 200 mbar en la cubeta, lo que impone exigencias importantes al diseño.
Además de los sellos adecuados, los ingenieros de NetterVibration, tras realizar cálculos de elementos finitos (FEM), garantizaron refuerzos muy fuertes en las cubetas. La FEM es un método computacional para calcular la resistencia y deformación de componentes. La simulación profesional demostró de forma clara cómo deformaciones significativas o incluso el “inflado” de la instalación podrían haberse producido con una planificación inadecuada. La instalación se diseñó con una pendiente de 5° para evitar que los disolventes fluyan a etapas posteriores del proceso, mientras que un tamiz retiene el polvo de poliimida antes de la evacuación del disolvente. El polvo se transporta siempre “cuesta arriba” respecto a la pendiente.
Las tolvas se accionan mediante dos vibradores eléctricos externos ATEX NEG 16410 E de NetterVibration, instalados en sentido contrario. La empresa ofrece desde hace años una amplia gama de vibradores que cumplen con los requisitos de las normas ATEX vigentes.
Conclusión
El transporte de polímero de poliimida en zonas con riesgo de explosión requiere tolvas especializadas, vibradores ATEX e inertización. Esta combinación minimiza el riesgo de explosión y garantiza la máxima seguridad operativa. Los ingenieros de NetterVibration han demostrado una vez más que un amplio conocimiento técnico y experiencia son esenciales para cumplir con los complejos requisitos de desarrollo, diseño y optimización de tolvas. Los especialistas dominan aspectos como el comportamiento vibratorio, la capacidad de transporte y la resistencia al desgaste, permitiendo incluso diseñar tolvas ATEX personalizadas según las necesidades operativas.